La solar tampoco es perfecta


La producción de la energía solar fotovoltaica tiene un impacto ambiental casi 0 . Es una de las energías más limpias que se conocen, de las que menos contaminan y de las que no utilizan recursos naturales agotables. Son muchas las ventajas que podemos comentar. Por un lado, para producir este tipo de energía, a diferencia de los combustibles fósiles, no se lleva a cabo ningún proceso químico ni tampoco se emiten gases contaminantes a la atmósfera. Por tanto, no contribuye al calentamiento global ni al efecto invernadero.


Por otro, las placas solares son muy silenciosas, no producen ningún residuo, no necesitan ningún otro recurso natural que no sea el sol y además aumentan el valor y precio de las viviendas. Aunque no todo es perfecto. Es verdad que el suelo no se ve afectado en la llevada a cabo de instalaciones fotovoltaicas en vivienda, puesto que suelen colocarse en las cubiertas o tejados. En cambio, en las grandes instalaciones sobre terreno sí puede dañarse el suelo al perforarlo e introducir materiales como hierro u hormigón para instalar la estructura sobre la que irán los paneles. Estos daños pueden evitarse con procesos no invasivos: se allana el terreno y se colocan contrapesos sobre los que se acoplan las placas, sin ningún tipo de perforación. ¿Qué método es mejor? Pues depende del tipo de suelo. Si el terreno es cultivable, en Acquaener apostamos por la energía agrovoltaica, que busca la máxima sinergia entre la energía fotovoltaica y la agricultura. Este tipo de energía permite que los paneles solares convivan con los cultivos en una misma superficie. En este caso sí se dejaría huella en el terreno, pero se compensaría con la producción de energía y alimentos. En cambio, si el terreno es de secano y no sirve para cultivo, puede llevarse a cabo la instalación de forma no invasiva. Teniendo en cuenta que ese suelo no puede aprovecharse para plantar y no se va a sacar ningún beneficio moviendo la tierra, lo mejor es respetar la superficie y hacer la instalación sin invadir ni modificar la biodiversidad que yace sobre ella.

No hay una opción mejor que otra, simplemente hay que valorar previamente a la instalación cuál es la vía más positiva para el medio ambiente y el entorno así como para los objetivos del cliente. Por ello, en Acquaener estudiamos cada caso, sus condiciones y sus objetivos, entre otras variables, para ser lo más amables posible con el medio ambiente y al mismo tiempo cumplir con las necesidades del cliente.