Autoconsumo solar: tú produces, tú mandas


Los combustibles fósiles, los recursos energéticos más utilizados, son como llamamos a los hidrocarburos: el petróleo, el gas y el carbón. Estos medios para obtener energía se forman, durante cientos de años, mediante el enterramiento, presión y calentamiento de la materia orgánica, es decir, de restos de organismos que tuvieron vida en el pasado como plantas o animales.


Estos tres elementos no son infinitos ni renovables pues no pueden reutilizarse ni regenerarse. Al explotarlos emiten grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera aumentando así el calentamiento global. Nosotros, los ciudadanos, no podemos controlar su creación ni su precio y, por tanto, nos vemos obligados a pagar dos precios injustos: la gran subida de los precios por la escasez de estas energías y las luchas políticas y económicas del sector y la contaminación constante a nuestro hogar, el planeta.


Ni estas fuentes de energía ni nuestro poder adquisitivo son permanentes así que, ¿Qué solución hay? Las energías renovables.


Estas energías son flujos energéticos que no se terminan. Y eso conlleva a que nadie pueda ponerles precio ni dañar al medio ambiente para generarlas. Dentro de su uso se encuentra el autoconsumo fotovoltaico, con el que, quien consume la energía, es quien la crea y, por tanto, tiene el poder de regularla y utilizarla sin costes.

Este modelo energético en auge convierte a los ciudadanos en protagonistas. Son ellos quienes producen y consumen su propia energía y colaboran directamente con la preservación del medio ambiente. El autoconsumo fotovoltaico antepone al bienestar de la ciudadanía y el planeta a la economía de los grandes productores de energía y aprovecha el desarrollo tecnológico actual para lograr un cambio global.


Desde Acquaener queremos facilitar la vida de nuestros clientes. Por ello, proponemos una inversión que permitirá ahorrar a largo plazo, gestionar la energía y decidir sobre el futuro de nuestro planeta.